Evaluación formativa en las escuelas avanzó durante la pandemia

Un estudio cualitativo realizado por el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (Llece) de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (Orealc/Unesco Santiago) analizó el impacto del COVID-19 en la educación y la aplicación de la evaluación formativa en la enseñanza y aprendizaje.

El análisis se basó en entrevistas profundas a 21 docentes de la región con el propósito de indagar cómo se implementa el proceso desde una perspectiva docente.

En su definición, la evaluación formativa pone el foco en el proceso de cada estudiante y entrega retroalimentación individualizada para apoyar a estudiantes y docentes. De esta forma se pueden identificar las dificultades para avanzar en la reducción de las brechas de conocimientos.

Según la pesquisa, las limitaciones de tiempo y recursos, resistencias culturales y requerimientos burocráticos nacionales desincentivan a los docentes a aventurarse en innovaciones de este tipo, y pueden hacer que la implementación no sea óptima, o que la evaluación formativa se vuelva incoherente con las demandas de los sistemas educativos.

De todas formas, la mayoría de los docentes han buscado avanzar en esta filosofía educativa a pesar de las dificultades sanitarias que han obligado a realizar las clases a distancia.
 
Los profesores coincidieron en que un aspecto esencial de la evaluación formativa es que las actividades pedagógicas se implementan con un objetivo en mente, pero que el docente debe estar atento a las respuestas de los estudiantes, para adaptarlas de acuerdo a lo observado. Esto podría implicar modificar el ritmo o el estilo de enseñanza, diversificar las tareas según el avance de cada estudiante, retroalimentar, reforzar contenidos, entre otros aspectos.

No obstante, los docentes señalaron que todavía persisten múltiples obstáculos contextuales para poder aplicar este tipo de metodologías.

“Con su difusión, la Unesco contribuye a incentivar la conversación en torno a estos temas, visibilizar el trabajo docente, su visión educativa, propósito mayor que los convoca y visibilizar cómo son parte de la acción para mejorar los aprendizajes desde la evaluación formativa, junto a poder difundir experiencias pedagógicas motivantes que otros docentes de la región están implementando”, indicó Carlos Henríquez Calderón, coordinador general del Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (Llece).

La entidad internacional afirmó que los profesores de América Latina y el Caribe comparten la idea de avanzar hacia un modelo educativo que dé mayor protagonismo a los estudiantes, donde los aprendizajes estén conectados con sus intereses y los de sus comunidades y los ayuden a cuestionar el mundo.